Septiembre, mes del Alzheimer

La soledad no deseada se ha convertido en un problema de primera magnitud por su alto impacto en la calidad de vida de las personas y en su bienestar emocional. Si bien se trata de un fenómeno que afecta a todas las edades, las secuelas que produce en las personas mayores son, si cabe, más significativas.

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En los años previos a la pandemia por Covid ya se había detectado un aumento significativo de la soledad no deseada entre las personas mayores de nuestro país, lo que tras esta crisis sanitaria se ha incrementado, convirtiéndola en una de las principales preocupaciones en el ámbito de la gerontología y siendo calificada la soledad no deseada como la epidemia del Siglo XXI.

Todo ello se sustenta en los diferentes estudios y encuestas realizados. Así el Estudio de Salud de la ciudad de Madrid (2018), reveló que un 9,2% de las personas mayores de 65 años experimentan soledad frecuente. El Estudio SENES (2019) refleja que las mujeres entre los 76 y 85 años son las más afectadas por esa situación.

Aunque la soledad se puede clasificar en diferentes categorías no hay que olvidar que, además, existen múltiples formas de analizarla. El aspecto que predomina en el sentimiento de soledad no deseada es el de sentirse solo/a, partiendo de esto se puede definir como una sensación subjetiva de discrepancia entre las relaciones sociales de la persona y las que desearía tener.

Se ha evidenciado en diferentes investigaciones la asociación entre la soledad no deseada y un mayor riesgo para el desarrollo de deterioro cognitivo. Entre otras, la investigación desarrollada por Donovan et al (2017) insiste en la asociación entre soledad no deseada y deterioro cognitivo. En la misma línea, un informe publicado por la prestigiosa revista The Lancet (2020) señala la soledad y el aislamiento social como factores de riesgo para el deterioro cognitivo y la progresión a demencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Informe de Recomendaciones para prevenir y reducir el riesgo de demencia (2019) prescribe tanto la estimulación cognitiva como la actividad social.

La relación entre la soledad no deseada y el deterioro cognitivo es bidireccional, ya que el deterioro es un factor de riesgo para la soledad no deseada, pero, a la vez, puede ser una consecuencia de dicha soledad. Lo que es verdad es que ambos problemas crean una mayor vulnerabilidad en un grupo de edad en el que predominan las situaciones de dependencia y discapacidad, que se ven aún más agravadas con la presencia de la soledad.

Podemos concluir que la soledad no deseada es por lo tanto no solo un problema social, sino también sanitario sobre el que debemos intervenir. De ahí su presencia en todas las Agendas públicas y políticas. El Ayuntamiento de Madrid -firmemente sensibilizado con esta problemática- ha desarrollado una Estrategia frente a la Soledad no Deseada en personas mayores.

El Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo (CPDC) de Madrid Salud participa en esta Estrategia fomentando la estimulación cognitiva como herramienta para el alivio de la soledad y con proyectos intergeneracionales como “Conectando generaciones”, ambos con objeto de prevenir la aparición de deterioro cognitivo. Dentro de sus talleres de estimulación cognitiva se abordan además distintas medidas que las personas mayores pueden adoptar para disminuir su sentimiento subjetivo de soledad.

Los ámbitos de intervención del CPDC son los siguientes:

  • Identificación de los factores asociados a la soledad no deseada desde la perspectiva individual, grupal y de las situaciones de riesgo en una sociedad sensibilizada con el problema de la soledad.
  • La detección y valoración de personas con sentimiento de soledad no deseada y su derivación a actividades que creen vínculos entre ellas.
  • Intervención desde una perspectiva multidimensional e intersectorial con actuaciones basadas en la evidencia y pertinentes en el entorno:
  1. Trabajar desde el Programa de Envejecimiento Activo y Saludable para detectar personas con deterioro cognitivo en los Centros Municipales de Salud Comunitaria (CMSc) y trabajar en los grupos conjuntamente el sentimiento de soledad no deseada
  2. Colaborar con el Programa de Psicohigiene para trabajar de forma específica con aquellas personas que presenten perfiles de riesgo.
  3. Aportar en la estrategia poblacional materiales de estimulación que ayudan a aumentar la reserva cognitiva (cuadernos y ejercicios interactivos para la web de Madrid Salud)
  4. Formar a distintos perfiles de mediación (voluntariado, familiares…) en estimulación cognitiva

Puede consultar la web del Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo para descargar materiales gratuitos de estimulación

 

Les esperamos

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